La nostalgia por el
padre, motor de la novela Urgente decir te amo (1932-1942)
La
ausencia del padre fallecido a edad temprana, su figura desconocida y la
manifestación de su presencia reiventada con sus propias palabras
mediante un epistolario amoroso, es la historia que la escritora Tita
Valencia narra en su libro más reciente Urgente decir te amo
(1932-1942).
Un
centenar de cartas enviadas por su padre a lo largo de una década, las
cuales fueron celosamente guardadas y organizadas cronológicamente por la
madre de Tita Valencia, fueron el testimonio para que la autora de Minotauromaquia
recreara la historia de amor entre sus progenitores, así como la época y
las circunstancias sociales que imperaron en torno a la corta vida de
Mario Carlos Valencia, la cual concluyó en 1942 cuando tenía 35 años de
edad.
“La
muerte de mi padre tocó diversas fibras emocionales que con el
transcurrir de los años me dejó una añoranza tremenda, pero también
una rabia infinita, al pensar en el hombre que pudo haber sido; la
admiración y la melancolía han persistido tras la ausencia y el hueco
que dejó en la familia.”
La
también poeta, pianista y guionista define la ausencia paterna: “es
como si en un juego de ajedrez enloquecido alguien quisiera jugar sin el
rey, pero entonces, todos harán trampa y, en éste mismo ardid se hallan
la supervivencia y el valor”.
El “telegrama textual”
legado por el personaje se entreteje con otras historias, como la migración
de sectores protestantes de Chihuahua a Arizona, en los albores de la
Revolución Mexicana; el San Luis Potosí liberal y anglófilo de los años
20; la Gran Depresión estadunidense y su resaca en México; España en vísperas
de la Guerra Civil; el auge algodonero de Coahuila y su impacto en Nueva
York.
El
“telegrama textual” legado por el personaje se entreteje con otras
historias, como la migración de sectores protestantes de Chihuahua a
Arizona, en los albores de la Revolución Mexicana; el San Luis Potosí
liberal y anglófilo de los años 20; la Gran Depresión estadunidense y
su resaca en México; España en vísperas de la Guerra Civil; el auge
algodonero de Coahuila y su impacto en Nueva York.
La
correspondencia del padre de Tita Valencia está fechada entre las
ciudades de Chicago, Madrid, Bruselas, Nueva York, así como en diversos
estados de la República Mexicana.
El
documento biográfico, que también es una novela de introspección, surgió
–explica Tita Valencia– en 1994, tras una convocatoria hecha para el
concurso Papeles de familia, organizado por la Dirección de Estudios Históricos
del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
El
certamen demostró a la autora que sepultar a una persona junto con sus
documentos y papeles es un error, “porque esa documentación legada por
nuestros padres, hermanos y familiares fallecidos es una historia paralela
a la oficial”.
En
el texto, Tita Valencia retrata a su progenitor, quien murió cuando ella
tenía cinco años: “Provenía de una familia muy grande, de 14 hijos
–como eran en aquellos años–; fue un individuo de gran inteligencia
que desde muy joven empezó a obtener becas, primero en San Luis Potosí y
luego en Chicago; después regresó a México y hablaba con total fluidez
inglés, francés y conoce el alemán; todas sus cartas tienen un
contenido amoroso, literario, histórico, en el que también resalta su
gran amor por su país”.